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USA – Cruzar el charco

América, USA, el nuevo continente, el país del progreso dicen. Estados Unidos es un país para ver, tocar, sentir, respirar, caminar, conducir… Perderse en sus carreteras infinitas entre estepas escuchando una emisora local del más puro country, es sentir el vértigo mirando rascacielos desde el suelo, es acariciar el viento que agita el mar en la costa oeste, es descubrir que todo lo visto en la distancia es auténtico, es de verdad. Se siente. Es la solidez de una bandera que convive en armonía con la división de leyes. Es contraste, es dispersa, es calma, peligro, incertidumbre… es inmensa. Completa.

Soria. Semana Santa. Madrugada. Tapada hasta la nariz entre mantas. Conversación 1 -¿Nadie viene a verme 😦

-Ooooh.. jo, me encantaría ir

Conversación 2 -Dice mi tía que nadie va a verla, me da pena

-Dile que vas a ir

-Si ya, ¿cómo voy a ir?

-yo te llevo

-¡anda! estás loco

-yo voy contigo, nos vamos juntos

-¿lo dices en serio?

-totalmente, me encantaría volver, dile que el mes que viene vas a verla

26 de mayo de 2012. 4:00 a.m.  Autobús Zaragoza-Barajas. El conductor nos da la bienvenida muy amablemente y nos saca alguna que otra carcajada. El viaje pintaba bien. Espera en el aeropuerto. Cortado con donut en un vaso minúsculo de plástico, pero él se empeñó en untar el donut (parece que aún veo rebosar el café jajaja), costumbres que tiene uno, me encanta cuando hace esas cosas ❤

La ruta estaba bien definida. NY, Washington, Las Vegas, Los Ángeles y San Francisco. 18 días, 5 ciudades, 7 aeropuertos de costa a costa para ver lo más visto y empaparnos de cultura americana.

Facturación. Nos han aconsejado sellar las maletas, “en Estados Unidos puede pasar de todo, así vais más seguros”. Cola de embarque, se acabó hablar español. Menos mal que voy con un experto en “americano” porque mi inglés nivel bajo cero no nos iba a llevar muy lejos… Quizá sea porque es la primera vez que salgo de mi país (bueno, la segunda, pero la primera fue en coche) pero noto una extraña tensión. Esa sensación cuando te miran el pasaporte y te miran a la cara, y te miran el pasaporte y te vuelven a mirar a la cara y piensas “algo raro han visto y no me van a dejar pasar”. Ya ves tu! que van a ver… Además en la foto sonrío, así que debería caerles hasta bien 🙂

Entramos al avión y mi pánico por no saber si aguantaré 8 horas ahí metida sin poder abrir ni una ventana se esfuma cuando tengo mi primer contacto con un mega avión de tres pasillos y tres asientos en cada fila GUUUAAAUUU “¿¿y cada uno tiene tele?? ¡¡¡y con juegos!!! ¿¡y nos dan mantita!?”…como una niña pequeña vaya (“qué cosa” pensaréis algunos, pero os aseguro que Paco Martinez Soria a mi lado era el rey).

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Llevaba en la mano sin soltar mi gran enciclopedia de “Inglés para Dummies” con la que pretendía aprender todo el inglés del mundo en lo que durara el viaje (8 horas creía yo que daban para mucho) y me salvaría de cualquier situación límite en el gran continente (eso es lo que la película americana que yo estaba montando en mi cabeza reproducía).

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Cómo molan los vuelos transoceánicos, te dan de desayunar, te dejan tu ratico de siesta… te vuelven a despertar, te dan de comer cosas imposibles pero que como no tienes otra cosa te las comes y encima parecen hasta buenas, te vuelven a apagar la luz, las vuelven a encender pasadas 8 horas… ¿¿¡¡8 horas!!?? ¿¿¡¡ya han pasado 8 horas!!?? Claro, cuando te has visto dos películas, jugado 20 partidas al ajedrez, comido tres veces (con su respectivo paseo al baño), escuchado dos veces tu lista de música del mp3 (sí, en aquel momento aún se usaba eso) y ajustado tu culo otras 20 veces más para encontrar la mejor postura para dormir sin babear demasiado, el vuelo se hace corto. Entonces repaso mi inglés, y empiezo a freír a Chus a preguntas “¿y si me preguntan…?” “¿Se dice así…verdad?” (todo esto de poco me sirvió porque estaba tan impresionada con todo en mi estancia allí y me daba tanta vergüenza que se rieran de mi, que no dije ni papa en todo el viaje. Pero bueno, la intención es la que cuenta, ¿no?.

Durante el vuelo, un rato antes de aterrizar, nos dieron un papel para rellenar, la declaración de aduana, algo así como un visado y que entre otras cosas sirve para que sepan que no tienes intenciones de matar al presidente de los Estados Unidos, o sí… quien sabe, por eso te lo preguntan.

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Para viajar a Estados Unidos hay que tener el ESTA (Electronic System for Travel Authorization) que se puede obtener fácilmente por internet. Pero con tiempo, no lo hagas en el último momento porque sin él, no entras al país.

Continúa el viaje al detalle en Philadelphia, welcome USA

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Un comentario en “USA – Cruzar el charco

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