Washington. Institucional

Finalizaba nuestro trayecto en autobús y casi no me enteré de por donde pasamos. El paisaje de NY a WDC no me resultó muy inspirador. Ayudaba la conexión eléctrica y wifi que tenía el autobús, que nos mantuvo entretenidos las 4 horas que duró el viaje (primera vez que veíamos un autobús de clase turista con corriente eléctrica para los usuarios y conexión wifi. Ahora sí, ahora ya hay hasta en España 😛

Ya me entraba la emoción, por fin y después de muchos meses y varias conversaciones las vería hoy. Llega el bus a la estación, bajamos y ¡ahí estaban! 😀 madre e hija esperándonos con una sonrisa de oreja a oreja que casi cruzaba el charco. Vinieron corriendo hacia mi y nos fundimos en un fuerte abrazo que aún al recordar me emociona. “Que grande y que guapa estás!” -le dije a mi prima, que realmente había pegado un cambio desde la última vez que nos vimos. Imagino la sensación que ellas pudieron sentir en ese momento al tenernos allí. A su familia, a su sangre, tan lejos y en ese momento tan cerca, que habían cruzado el charco para verlas y por fin, nos tenían ahí. La felicidad de sus caras hablaba por si sola, sobraban las palabras.

Presentaciones oficiales de aquel chico del que tanto le había hablado a mi tía en tan poco tiempo y que quiso voluntariamente llevarme a verlas. Todo había sido gracias a él (Jamás sabré agradecerte lo que hiciste todos esos días <3)

Montamos en el coche y rumbo a casa. Bueno casa…casaza! porque si no lo he dicho antes lo digo ahora y si ya lo he contado lo reitero, en Estados Unidos TODO ES ENORME y las casas tan monas que vemos en las urbanizaciones con jardín, sin verja exterior y con porche en la entrada que salen en las películas son tal cual. Habíamos pasado de un largometraje Newyorkino a una película de sesión de tarde de Antena 3 😀 Salón (sin televisión), cocina, planta baja o sótano (donse se ubica la lavadora y la secadora entre otras.cosas), planta principal y buhardilla. Y un enorme jardín donde no faltaban la barbacoa y “la caseta del jardín” 🙂

Processed with VSCOcam with f2 preset

El recibimiento no pudo ser mejor. Mi tío nos esperaba con el delantal puesto y una estupenda tortilla de patatas sobre la mesa. ¡Que grandes somos los españoles y que buena está nuestra comida, leñe! y nosotros sin un triste paquete de jamón serrano les llevamos jajaja, igual nos arrestaban en el aeropuerto, vete tu a saber, que estos están mu locos.

Visita de rigor por la casa, el super jardín, cena en familia y planificación de la ruta del día siguiente. Como ellos trabajaban y mi prima estaría en el cole nos dijeron cómo coger el bus y cómo movernos por el centro de Washington. No parecía complicado.

Día 1 en Washington

Nuestro propósito de madrugar se quedó en “nos levantamos a media mañana…” estábamos agotados y el ambiente de “casa de familia” hacía el descanso mucho más placentero, así que nos despertamos con la calma, ducha y bajamos a desayunar.

Processed with VSCOcam with b1 preset

Que gracia me hacían las garrafas de leche (o lo que fuera eso)… sí sí, garrafas, los envases de litro allí son la risa. Nos habían dejado de todo, los famosos bagels para que los rellenásemos de lo que más nos gustara, tostadas con mermelada, varios tipos de cafés… Y lo mejor de todo…poder salir al jardín a desayunar. Silencio, paz y tranquilidad a más de 6.000 km de distancia de casa, donde por primera vez no éramos extraños en tierra lejana. Aprovechamos para hacer una llamada a casa y que escucharan nuestra voz (nuestros padres no tenían whatsapp aún y la comunicación era exclusivamente vía SMS)

La parada del bus estaba a unos pasos de distancia. El entorno me resultaba muy familiar, solecito, jardines, paz… Primer bus urbano de USA. Sencillo, normal, pero diferente, aunque fuera como cualquier bus de cualquier parte del mundo estabas montado en un autobús de línea de Washington y eso ya lo hacía especial.

Processed with VSCOcam with f2 preset

Conducía una mujer que hablaba bastante alto, por cierto. Llegamos hasta la parada que conectaba con el metro y en nuestro afán de comprar un billete (perdimos por lo menos más de media hora) tuvimos que pedir ayuda a un hombre que había allí porque no nos enterábamos de nada. No me resultó especialmente simpático, no entendí muy bien lo que nos dijo, pero tampoco hizo demasiado esfuerzo por hacerse entender.

Processed with VSCOcam with a5 preset

Por fin pasamos la barrera y una enorme escalera mecánica nos introdujo dentro de una especie de túnel del futuro. Eso no parecía un metro, parecía un escenario de la película de Matrix. 100% minimalista, impecable, con una iluminación tenue y estudiada, muy futurista. Nada que ver con el de NY.

metro_washington

Línea directa, parada y salimos al exterior. Con ustedes el centro financiero de Washington DC.

Processed with VSCOcam with hb1 preset

Calles y aceras anchísimas e increíblemente limpias abrían paso a los increíbles edificios de estilo clásico por los que entraban y salían elegantes e impolutos empresarios, trabajadores, financieros… Ningún taxi amarillo. Allí casi todos son oscuros, pero de varios modelos.

Primera parada, como no, Starbucks. Justo al salir del metro, en plena Avenida Pensilvania, la que une el Capitolio con La Casa Blanca, también conocida como Calle Principal de América. De 11 km de longitud (unas 7 millas), el tramo de un monumento al otro es de 1,9 km. El calor apretaba y mucho, más que en NY y el frappé nos llamaba a gritos (sí, ya nos habíamos convertido en unos adictos a sus cafés con nata, bollos de cinamon y todo aquello que engordara hasta el extremo)

Processed with VSCOcam with f2 preset

soldados estadounidenses

Por aquellos días se celebraba el Memorial Day, algo así como el día de los caídos en Estados Unidos y que tiene lugar el último lunes de mayo. Había marines y soldados por toooodas partes.

ZvwXdjBpwashingtonfi6F9dI5a9lveky8_2

El Capitolio (tenemos una anécdota con éste edificio que no se si contar…) Venga, va… la cuento, tampoco es para tanto. En nuestra emoción por ver por fin el hogar del presidente de los Estados Unidos de América, creímos en todo momento que el edificio que teníamos delante era la Casa Blanca. Si, lo sé, paletos es poco. Cual fue nuestra sorpresa cuando mirando un mapa en el camino hacia el obelisco, nos dimos cuenta de que curiosamente la Casa Blanca estaba en sentido opuesto. O sea… que no era lo que acabábamos de ver, sino que estaba a nuestras espaldas. Bueno…hacía mucho calor… llevábamos mucho rato andando… una ciudad desconocida… cualquiera confundiría el Capitolio con La Casa Blanca, ¿no? los ves tantas veces por la televisión que ya no sabes cual es cual jijiji 😀

Processed with VSCOcam with s4 preset

Como ya he dicho, llegamos a la Casa Blanca (bueno, a la valla de los jardines de la casa blanca) y ahí nos hicieron una fotaza que no voy a enseñar aquí, de esas que recuerdas el momento siempre. ¿A quién le pides que te haga una foto cuando vas de turismo? ¡A un chino siempre! controlan que te cagas, se pasan la vida haciendo fotos, no puede salir mal jamás. Pues… ejem… lo de “que se vea la Casa Blanca” no lo debió entender muy bien. Eso sí, a nosotros se nos ve de maravilla, tapando por completo el elemento principal. Moraleja: No pidáis fotos a los chinos, porque no es la primera ni la última en la que nos pasó.

Processed with VSCOcam with kk2 preset

Hacía tanto calor que no pudimos llegar al cementerio de Arlington, estábamos agotados y necesitábamos comer.

Processed with VSCOcam with s4 preset

Como no sabíamos dónde ir, buscamos un McDonald (que vicio, sí) y preguntamos a un ciclista que salía de su portal. La cara que nos puso cuando pronunciamos el nombre fue un poema y la nuestra, cuando rectificó nuestra pronunciación, aún más.

Processed with VSCOcam with m3 preset

Resulta que McDonald no se pronuncia como lo hacemos aquí, ¿curioso no? jaja (ironic) se pronuncia de una manera impronunciable que solo un americano auténtico con un kilómetro de chicle boomer en la boca se atreve a hacer. Bueno, no salió tan mal la jugada, nos dijo que él jamás iría a un McDonald si quería comer una buena hamburguesa y nos mandó a otro sitio muy cerca. El Five Guys, y nada como hacer caso a un local, estaba increíble y las patatas insuperables. Hasta el momento, la mejor hamburguesa que habíamos comido. Moraleja: si tenéis un Five Guys cerca, no lo rechacéis jamás por un McDonald, por muy “americano” que sea, probarlo, en serio, no os arrepentiréis.

Quedamos con mi tía enfrente de su trabajo tomando un café y por la tarde nos acercó a un Mall donde nos contó que había un outlet de Abercrombie que tenía ofertones y merecía mucho la pena. Tenían toda la tienda al 30% de descuento y cuando digo toda incluyo toda la cantidad de ropa que habíamos comprado eh Nueva York. Hablando con una de las dependientas conseguimos que (al día siguiente) nos cambiara todo y nos lo volviera a pasar con el 30%. ¡El negocio del siglo! y nos ahorramos un pastizal.

Esa noche hicimos de “niñeros” hasta media noche. Mis tíos tenían una cena de despedida (unos amigos suyos volvían a España) y nos quedamos al cargo de mi prima. Cuando se acostó salimos al jardín a tomar el último café. Y una vez más Estados Unidos nos dejaría una de las imágenes más sorprendentes que guardamos en nuestro recuerdo. ¿En un jardín de una casa? Sí, en un jardín de una casa. De repente, vemos una pequeña luz que se enciende a lo lejos y seguido otra y otra y otra y otra y… al instante MILES de luciérnagas se encendieron a la vez. Fue algo… ¡GUAAAUUUU! Impresionante, lloré y todo (sí, soy una moñas, pero vosotros también habríais llorado o por lo menos flipado). Qué momentazo señores. Pero cuando digo miles no me quedo corta, eh! Un espectáculo de la naturaleza que no se si podremos volver a ver. Mi tía me contó al volver que muchas veces salen por la noche así y que se alegraba mucho de que lo hubiéramos podido ver 🙂

Nuestro último día no tuvo mucho de emocionante, llovió y no pudimos pasear mucho por el centro.

Bueno, sí pudimos, pero llegamos tan tarde que fue ir casi pa ná. Dimos la vuelta y al volver a casa escuchamos en la radio que anunciaban una tormenta de las gordas. Mi tía estaba un poco asustada y es que cuando allí anuncian tormenta… es que viene poco menos que un huracán. En motivo casi de alarma nacional. El tráfico de repente se volvió caótico y todo el mundo escapaba hacia sus casas. Fuimos a buscar a mi prima y directos al centro comercial, a cambiar la ropa y a pasar la tarde.

Por la noche salimos los 5, nos llevaron a cenar a Virginia, a un sitio peculiar (que pena no tener ninguna foto). Era como un rancho enorme de hamburguesas, bocadillos y varios, de mesas de madera y salones enormes. Y aquí nos pasó algo que a mi, por lo menos, me levantó bastante la moral. Cuando el camarero vino a tomar nota y yo pedí one beer, me pidió muy amablemente y sorprendido el DNI. ¿Sorprendido él? ¡Sorprendida yo! Pensaba que era menor de edad. ¡A mis 27 añazos! nos quedamos todos perplejos y cuando se marchó nos hinchamos a reir.

Esta es una de esas cosas absurdas que seguro que solo recuerdo yo y que solo me hacen gracia a mi, pero que sepáis que si ya pasáis con creces la mayoría de edad estadounidense y estáis tan bien conservados como yo en ese momento (toma flor!) os puede pasar también 😉 así que no dejéis nunca el DNI en casa por si acaso.

Última mañana, último desayuno, maletas, despedida y rumbo al aeropuerto de Washington. Con escala en el aeropuerto de Charlotte, Las Vegas nos esperaban 😀

Próxima parada: Las Vegas, luz y calor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s