Las Vegas. Luz y calor

Antes del breve relato de nuestra experiencia en esta “ciudad” diré que si vais a Las Vegas con la ilusión de ver algo que os dejará de piedra así será. Os dejará de piedra pero seguramente de la decepción, lo siento pero tengo que ser sincera con vosotros. Si vais con un grupo de amigos a lo locazas igual la perspectiva cambia pero para ir en pareja… no merece la pena perder más de un día o como mucho dos.

Calor, sobretodo muuucho calor. Tras hacer escala en Charlotte (Carolina del Norte) desde Washington, llegamos por la noche al aeropuerto de Las Vegas. Otras casi 6 horas de vuelo. Derrotada, muerta de sueño, cabreada… (creo que las hormonas empezaban a jugarme una mala pasada), bajamos del avión y lo primero que nos encontramos es… ¿? Cómo no, ¡un casino! Ahí, nada más aterrizar, para que no pierdas ni un segundo de tu tiempo y puedas empezar a dejarte los cuartos mientras esperas a que salgan tus maletas o embarcar en tu próximo vuelo. Bienvenidos a Las Vegas

las_vegas_airport

Processed with VSCOcam with f2 preset

El jet lag comenzaba a pasarnos factura. Era el sexto aeropuerto que pisábamos en menos de 8 días y el descontrol empezaba a apoderarse de todo mi ser. Vamos, para que me entendáis… que llevaba un cabreo que no me aguantaba ni a mi misma jajaja y ahora en la distancia me río porque no es para menos.

Un taxi nos llevó hasta el Strip, la calle más conocida de Las Vegas, donde se sitúan la mayoría de los hoteles y donde transcurre toda la vida nocturna (y digo nocturna porque la diurna brilla casi por su ausencia).

Nuestro hotel, el Trump, no estaba exactamente en el Strip sino un poco apartado, nada, a un paseo corto andando. Lo que no sabíamos era que, con el tremendo calor que hacía allí, un agradable paseo de 5 minutos se convertiría en un interminable camino de media hora (para los que no hayáis estado aún, ya podéis preparaos si vais con buen tiempo :-P).

Processed with VSCOcam with t1 preset

Y ¿Por qué el Trump y no otro más chulo, espectacular o pintoresco? Porque tenía un super ofertón y los más conocidos no estaban al alcance de nuestros bolsillos en ese momento. Lujo miraras por donde miraras. Lámparas inmensas de cristal, mármol por todas partes, altísimas columnas, espacios muy amplios y alfombras interminables. Y el señor “botones” con el carrito de las maletas, claaaaroooo!! ah! y una piscina muy cuca en la azotea con el agua a 40ºC que daba un gustico… :-S

Y aquí viene una de esas anécdotas de las que difícilmente te olvidas (se convirtió en anécdota cuando se nos pasó el disgusto, claro) Hacemos el chek-in y cual es nuestra sorpresa cuando la amable señorita que solo hablaba inglés nos dice que no figuraba nuestra reserva. “¿¿¿Cómooorrrrr??? Pero…¡si la llevamos aquí, en este papel!” Un “what the fuck” en toda regla vamos. Chus no sabía donde meterse, no le salían ni las palabras, no solo por el agotamiento, sino porque en ese momento solo teníamos dos opciones, o pagar 200 dólares por una noche de hotel, o patearnos Las Vegas y buscar algo más económico (y con las maletas que llevábamos esa opción estaba totalmente descartada). Íbamos a pasar 2 noches y no podíamos pagar ni de coña 400 dólares por estar allí, así que imaginaros cómo se nos quedó el cuerpo. “Mañana viene mi compañera, que habla español y les mira lo que ha podido suceder, yo les tomo nota de la reserva de esta noche y si la encontramos mañana se les devuelve íntegra” -nos dijo la chica.

No nos quedó otra, con el dinero justo para la segunda mitad del viaje subimos resignados a la habitación.

Todo se empezó a ver desde otra perspectiva cuando abrimos la puerta de la habitación. ¡Im-precionante! He de decir que ese tipo de lujos a mi no me gustan, pero por si no volvía a estar en una habitación así… había que disfrutarla 😀 Salón amplio con sofás, mesa, cocina completa, todo integrado en el dormitorio y un baño enorme con bañera, por separado una ducha grandísima y una pantalla de tv incrustada en el espejo del lavabo. Todo marmol, cristal, espejos… y moqueta, claro. Era más grande aquella habitación que mi apartamento completo de La Magdalena.

Las vistas no daban al Strip, pero se podía ver algo, el ventanal iba de lado a lado de la pared frontal. Pero…¿os cuento que es lo más me gustó de este hotel? su olor. Los amenities del baño eran los mejores que jamás había olido. Tanto me gustaron, que hice un intento de coger un bote “extra” de body milk del carrito de la limpieza, y me dio tanto pánico a que me pillara la señora de la limpieza que al final no cogí nada porque cuando tuve la mano preparada salió de la habitación que estaba limpiando, me fulminó con la mirada y tuve que disimular exageradamente. ¡Menudo susto!, oye, que nunca se sabe…. ¿y si me encarcelan por “robar” un bote de body milk de un hotel megacaro? ¿Con que cara le iba a explicar yo eso a mis hijos el día de mañana? Lo peor… ¿con qué cara me mirarían ellos? :-O En las Vegas, menos por beber en la calle te pueden encarcelar por cualquier cosa :-/  (Todavía me arrepiento de no haberlo cogido jajaja. Es más… que aún tengo guardado el bote del baño como oro en paño para recordar aquel olor.)

Dormimos esa noche como pudimos pensando en el estacazo que nos acababan de pegar y al día siguiente despertamos con bastante incertidumbre. Bajamos a la recepción y buscamos a la señorita hispana, ahí estaba, y cual fue nuestra grata sorpresa cuando, después de volverle a explicar lo que nos había pasado, nos dice que ha encontrado una reserva desde España y que estaba a nombre de un tal señor Aranda. Claro… ¡las malditas “Ñ”! Llevar una “Ñ” en el apellido hace que te conviertas automáticamente en otra persona sin tú saberlo, no existe en sus teclados y por lo tanto, tampoco existes tú. ¡Viva EspaÑa! jajaja

Resuelto el problema salimos a conocer Las Vegas.

Processed with VSCOcam with a5 preset Processed with VSCOcam with b5 preset

El Strip es en resumen una calle plagada de centros comerciales, inmensos hoteles y casinos. Aunque no todos los hoteles tienen centro comercial y casino (el nuestro no tenía ninguno de los dos) pero muchos sí. Mi visión particular fue de un enorme escenario de cartón piedra tipo Port Aventura pero a lo bestia donde si vas en verano, el calor es tan asfixiante que no puedes dar cinco pasos seguidos sin necesidad de parar a respirar.

Nuestra intrépida experiencia en uno de los casinos fue ganar 15 dólares apostando 5 y al día siguiente perder 20. ¡Al límite señores! 😀 Teníamos muy claro que no íbamos a perder ni un solo dolar y ni un solo segundo más en aquello. No queríamos acabar como esa gran señora que fumaba sin parar y apretaba el botón totalmente inconsciente de que los 6.000 dólares de la tarjeta de crédito que tenía metida en ranura de la  tragaperras bajaban sin control.

Processed with VSCOcam with f2 preset

Processed with VSCOcam with s1 preset

Poco tienes que hacer en Las Vegas si no estás dispuesto a gastarte la pasta jugando o en las tiendas. Bueno sí, puedes ir a ver alguno de sus grandiosos espectáculos de Celine Dion, David Copperfield o El increible Circo del Sol. O si tienes un montón de pasta y otro montón de amigos meterte en una de las macrofiestas a lo Priviledge Ibiza que organizaban los hoteles más lujosos.

Una réplica de la torre Eiffel, la policía en bicicleta, motos gigantes saliendo de las fachadas, Winnie de Pooh dándose a la bebida, escaleras mecánicas por todas partes y, cómo no, parejas recién casadas son solo una parte de las cosas que se puede ver paseando tranquilamente por la calle. Y miles de papeletas de publicidad de espectáculos de stripers por el suelo. Había hombres agitando estas tarjetas por cada esquina y el suelo estaba plagado de ellas.

Nuestro dinero mejor gastado sin duda fue en el gran Circo del Sol (ver a una moza despelotarse no me motivaba en exceso, ya lo siento). Me quedé con las ganas de verlos en España (a los del Circo del Sol, no a las mozas) por lo carísimo que era y allí estaban a mitad de precio así que no nos lo pensamos dos veces.

A la mañana siguiente, fuimos a por nuestro coche y partimos rumbo a los fabulosos outlet de Las Vegas. Un montón de tiendas de marcas intocables con ropa “horrenda” y, no lo vamos a negar, carísima (era ropa pasada de moda, nadie dijo que fuera más barata) donde tan solo pude comprar un vestido, un bolso y un gorro cow. ¡Suficiente!

Cayó la noche y con la fresca partimos rumbo a Arizona.

las_vegas

Próximo destino Arizona. Rumbo a California

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s