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Larga vida a los diseñadores

¿Os imagináis un mundo sin coca-cola, chupa-chups, Adidas, bodas sin invitaciones o eventos sin carteles? O libros sin dibujos o o álbumes de fotos sin fotografías…

Hace un par de días, concretamente el 27 de abril, se celebró en todo el mundo el día mundial de los diseñadores gráficos. Las plazas de las principales capitales mundiales se llenaron de increíbles creativos festejando su gran día en post de su lucha y logros conseguidos a lo largo de todos estos años.

Sí, no parece una noticia del presente, sino más bien de un futuro muy lejano… Un futuro que debería ser consecuencia de un pasado muy instaurado ya en el presente.

No suelo darme mucha cuenta del día mundial que toca en el día presente ya que me empapo de las noticias y celebraciones cuando ya han pasado. De ese modo es más fácil contrastar opiniones y ver las acciones y reacciones que ha provocado el día. Y que narices, todo sea celebrar aunque sea a destiempo 😛

Hoy quiero tirar una lanza en favor de todos esos creativos del mundo y me pongo reivindicativa, que también es uno de mis ingredientes principales, compartiendo con vosotros este decálogo que encontré hace unos días por facebook.

Viene de Mott un centro de especialización digital con sede en Lima que desarrolló el decálogo en estas sencillas imágenes a partir de una lista elaborada por BaseKit con el fin de que se valore un poco más el trabajo de los diseñadores y creativos y establecer unas pautas de trabajo necesarias para exigir y ofrecer un producto seguro y de calidad.

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Llevo trabajando en una agencia de publicidad casi la friolera de 8 años, en la que ahora me dedico casi más a la maquetación y adaptación que al diseño, pero me ha tocado pasar por muchas fases de creación y os puedo asegurar que llevo sin ver uno de estos…

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Los anticipos son tema tabú muchas veces para los clientes y empresarios que piensan que van a perder al cliente por pedirlos. La mayoría de las veces adelantan un dinero al proveedor que en ocasiones no se ve ni devuelto porque si al cliente “no le gusta” el diseño, no te lo paga y se va a su casa tan contento, sin tener en cuenta que has dedicado horas (muchas veces de tu tiempo extra que nadie te paga) a preparar doscientas propuestas que por la opinión subjetiva del cliente no han sido de su agrado.

Eso es de ley, el diseño es algo totalmente subjetivo y todo el mundo opina sepa o no.

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Para mi esta es la reina de la corona. Cuando un diseñador o jefe de proyecto no exige a su cliente un plazo de entrega de material se ve abocado a que el cliente le pida una fecha de entrega del trabajo y con total seguridad, no podrá cumplirla (a no ser que deje a su familia, sus amigos y toda su vida personal y se dedique en cuerpo y alma a cumplir el plazo).

Por norma general los clientes entran por la puerta pidiendo un trabajo para presentar en una fecha muy concreta, lo suelen tener claro y solo se debe decir “ok, entregaremos el trabajo en la fecha que necesitáis” si el cliente se compromete a entregar el material en el plazo establecido para la elaboración completa del proyecto. Hay empresas que te dan un plazo de entrega, que a veces es incluso inferior al contratado y en la letra pequeña indican “una vez entregado el material por parte del cliente”. Esta es la salvación de cualquier diseñador.

En mis 8 años me ha tocado correr, correr y correr para llegar a plazo incontables veces solo porque el cliente no ha entregado el material a tiempo y la fecha de presentación del proyecto era inamovible. Esto se traduce en estrés, dolor, y en ocasiones una baja en la calidad del trabajo. Vamos, que no compensa ni a diseñadores ni a clientes. Ambos deben comprometerse e intentar cumplir por el bien del producto final.

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“Que la inspiración te pille trabajando” más o menos así dijo Pablo Picasso y qué razón tenía el artista. Y es que si algo es crucial para un diseñador es la inspiración. Es su musa, su amuleto, su arma, su todo.

Hay trabajos más automáticos que no requieren inspiración, solo echarle horas. En cambio hay otros que necesitan de inspiración para ser EL TRABAJAZO DEL SIGLO. Por este motivo hay muchos creativos que no tienen un horario fijo, una rutina o una disciplina horaria (más conocidos como freelance o autónomos). Pero… como todo en la vida, es necesario un orden y sobretodo un control. Es bueno que un creativo o diseñador tenga establecidas unas horas al menos máximas de trabajo, sobretodo si lo hace en una empresa externa ya que estas muchas veces aprovechan “el exceso de pedidos” para tener al creativo sentado delante de la pantalla todas las horas del mundo y sin compensación (sin contar el desgaste físico y de visión que eso supone. Un diseñador debe descansar la vista al menos cada dos horas). El incumplimiento del convenio para los diseñadores por parte de las empresas suele ser una práctica muy habitual (los diseñadores cuando nos juntamos y trabajamos en diferentes sitios solemos hablar de estas cosas 😉 )

Los artesanos cobran por horas de trabajo, ya que el trabajo manual es muy costoso y requiere tiempo. El diseñador gráfico es un artesano también que se complementa con el uso del ordenador y trabaja con sus manos. Es muy gracioso escuchar a personas que te dicen “¿Y no tienes un botón que lo hace solo?” (doy fe de que esto es así, no os miento) No señores, el ordenador no trabaja solo, ni hace las 4 propuestas solas ni imprime solo. Una pena oiga :-/

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Cliente: Póngame cuarto y mitad de chuletas por favor, que me las llevo a casa sin pagar y si no decido comprar el kilo entero porque no me gustan estas de prueba pues lo dejamos así y ya está.

¿Comooor? Solo en hacer una propuesta de cualquier diseño, el artista puede llegar a invertir HORAS o días. Como bien he explicado antes, el diseño es muy subjetivo y si al cliente no le cuadra ninguna propuesta no contratará el trabajo. ¿Qué pasa entonces con ese tiempo invertido? ¿El diseñador ese día se queda sin comer porque el diseño no ha gustado al cliente? ¿Y la luz, la vista y el esfuerzo que ha gastado el diseñador durante horas, días o incluso semanas? ¿Quién lo paga si nadie paga al diseñador?¿Y qué pasaría si los diseñadores no comieran porque nadie les paga y murieran de hambre? ¿Qué sería de un mundo sin diseñadores? Imaginémoslo por un momento…

Cada trabajo realizado, llevado finalmente a cabo o no, debe ser cobrado (de ahí la importancia de los pagos por adelantado) El hecho de que el diseñador trabaje con un ordenador y no haga un trabajo tangible no significa que no produzca gasto. Teniendo en cuenta que se pagan los programas, la luz, el desgaste del ordenador (que no son baratos…), la cuota de autónomos, el seguro, la SS, las pruebas de imprenta… y un largo etc… cada trabajo es eso, trabajo, y como tal es necesario abonarlo.

Por supuesto el carnicero jamás te dará un kilo de chuletas sin que le pagues (antes incluso de probarlas, claro) a no ser que decida por su cuenta regalártelas y ningún cliente sería capaz de decirle que no le paga, que primero las prueba y ya si eso decide si las paga o no. ¿No? 🙂

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Aquí poco hay que puntualizar. El sueldo de un diseñador es eso, su sueldo. Todo lo que excede de ahí debe ser costeado por la empresa o cliente para el que trabaje (o incluirlo en los presupuestos finales) ya que son gastos extras y no forman parte de los beneficios que recibe por realizar su trabajo.

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Cuando a un cliente se le da carta blanca para hacer todos los cambios que quiera puede hacer que un diseño sea interminable y que en el mejor de los casos el diseñador tenga que exceder su jornada laboral (sin cobrar las extras, claro) considerablemente para poder cumplir con los plazos.

Hay quienes establecen un límite de cambios (dos propuestas y dos cambios, por ejemplo) y a partir de ahí se cobra a “x” el cambio y hay quienes no cobran nada por hacer cambios hasta el infinito.

Bien, tenemos claro que hasta que no se ve el trabajo terminado, no se sabe si se va a querer cambiar algo o no, pero lo que también sabemos es que estamos encargando un trabajo a un profesional y que si nos ha presentado el trabajo de cierta forma es porque ha hecho innumerables cambios antes de presentar la propuesta, ha barajado todas sus cartas hasta conseguir la jugada perfecta que le haga ganar la partida.

Hay ocasiones en que lo que para el cliente es un pequeño cambio supone mover todo un diseño que lleva horas de trabajo detrás, lo que suma más tiempo, a veces el doble. Por eso es necesario establecer unos límites siempre por todo lo dicho anteriormente en las otras imágenes.

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Planificación, exposición de la orden del día, propuestas, brainstormingtodo esto y mucho más es de, entre otras cosas, en lo que se habla en las reuniones de trabajo y forman parte importante no solo del proyecto, sino del resultado final del mismo. En su apellido lo llevan escrito “reuniones de TRABAJO” y como tales deben entrar dentro de la jornada.

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En ocasiones, solo en ocasiones, los diseñadores trabajamos por placer 😛 y solo nosotros podremos decidir cuando no cobrar por algo que no solo nos ha recompensado moralmente sino que nos ha dado la oportunidad de probar a hacer algo nuevo o nos ha servido como regalo o agradecimiento sobre algo o alguien en concreto.

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Cómo no, nuestro mejor amigo, nuestra herramienta de trabajo, con la que a veces nos cogemos los cabreos más monumentales cuando se bloquean, cuando no trabajan a la velocidad del rayo o cuando se lo piensan durante horas… Nuestros mayores aliados, los que guardan nuestros mejores secretos y trucos 😉 que jamás desvelaremos porque si algo bueno tiene un buen diseñador es que sabe hacer cosas que otros NECESITAN de él y darían lo que fuera por saberlo hacer para “ahorrarse unas pelas” en esas tarjetas, o esos folletos, o aquellas invitaciones.

Menos mal que jamás me dio por jugar a ser carnicera o técnico de lavadoras porque seguramente la mujer de la carnicería de la esquina de mi casa estaría ya en el paro y el técnico jugando a las canicas 😛

¡Larga vida a los diseñadores! Sobretodo a todos aquellos que se lo curran y llenan el mundo de cosas tan bonitas que tanto necesitamos.

Love the other life ❤

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