Ho Chi Minh City – Al detalle

Última parada de nuestra gran ruta. Ho Chi Minh, antigua Saigón y capital de Vietnam. La ciudad con más motos por metro cuadrado y donde la historia se construyó bajo tierra. Última etapa del viaje asiático. Ho Chi Minh City.

Son un poco vagos mis recuerdos de los tres últimos días que pasamos por allí, quizá se deba a la “normalidad” de la ciudad si la comparamos con el resto.

La diferencia con el norte es realmente considerable. Se respetan más los semáforos, proliferan las tiendas de marca y centros comerciales, las grandes cadenas de comida rápida, cafeterías con un estilo muy occidental y cuesta ver gente comiendo en las calles. Lo que nunca cambia, la multitud de motos y el calor, de hecho, el número de motos de la ciudad la convierte en la capital mundial con un mayor número de ellas en circulación. Es realmente sorprendente ver cómo se transforman al paso de una tromba de agua en la que su único cometido no es otro que desplegar el fino chubasquero que llevan escondido en algún sitio y seguir circulando como si nada pasara.

Llegamos al hotel Alagon Saigon. Digamos que de media clase, muy céntrico, bonito, cómodo y limpio 🙂 En Ho Chi Minh, como en Hanoi, debido al caótico tráfico, es mejor ir caminando o en bus urbano a los sitios por lo que un hotel céntrico siempre es buena opción. Los precios en la capital son algo más altos que en el resto del país, pero la oferta para encontrar un buen sitio es amplia.

Hay lugares que no se pueden dejar de visitar como la oficina central de correos, presidida por el retrato del comunista Ho Chi Minh.

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Es uno de los edificios más bellos de la ciudad, curiosamente construido por Gustave Eiffel y situado frente a la Catedral de Notre Dame en la plaza de París. Como se puede ver, en Vietnam conviven varias religiones entre ellas la budista y la católica.

Si lo que os gusta es ir de shopping, el mercado de Ben Thanh es lugar obligatorio. Allí encontraréis numerosas firmas de imitación que, no es que yo sea partidaria de este tipo de consumo, pero dada la calidad y el precio, bien merecen la pena darles una oportunidad aunque solo sea con la vista 😛 . Tampoco dejéis de visitar las tiendas de marcas originales ya que por experiencia encontraréis cosas que jamás volveréis a ver en vuestro país y siempre más barato, así que es una oportunidad única. En los países asiáticos debido a su clima y costumbres hacen uso de productos distintos a los nuestros, con texturas y colores muy diferentes que sinceramente, es una pena que no vendan a nivel mundial. También nos advirtieron de que hay que tener cuidado con la compra de falsificaciones, pues dependiendo del aeropuerto en el que se haga escala al regreso, es posible que se confisquen todas las compras debido a que puede ser considerado “delito”.

Otra de las visitas obligatorias, sobretodo si os gustan los conflictos bélicos y su historia, son el museo de la guerra y los túneles de Cu-Chi. Ir a Vietnam y no conocer esta parte de su historia es como no haber pisado jamás el país. Para los que seáis especialmente sensibles, tendréis que hacer de tripas corazón en el museo, pero merece la pena verlo. Cierra pronto, así que no esperéis hasta última hora de la tarde para ir, también a mediodía hacen un descanso así que la recomendación es ir por la mañana o a eso de las 14:00h. de la tarde.

Túneles de Cu-Chi

Que bonito es perderse por esos campos viets, lloviendo a mares, donde uno no sabe si aún queda alguno bajo tierra y te va a enganchar el pie cuando menos te lo esperes… Aún recuerdo cómo se reía aquella mujer de la tienda en la que nos intentamos refugiar. Mi único objetivo era que no se mojara la cámara, por lo demás… hacía taaaanto calor que hasta se agradecía.

Había que buscar el autobús que nos llevaría hasta los túneles. Los túneles no se encuentran cerca de la ciudad, a los que se pueda ir dando un paseo, hay por lo menos… una hora y pico de trayecto (en bus urbano) hasta llegar allí, con transbordo en la estación de autobuses de un pueblo a medio camino y donde si te descuidas te metes en otro bus y te vas a Cambodia 😛

Lo de los buses urbanos en Saigon… (diría en Vietnam, pero en el resto de ciudades no cogimos ninguno) es un poco lioso. Hay como una estación central, pero que no paran todos los autobuses. Esta estación está en la calle, es decir, que no es ningún sitio concreto que ponga ESTACIÓN ni nada por el estilo y como todo está en viet, no sabes si el lado bueno es el derecho, el izquierdo o tienen más lados (a saber… :-/ ) Preguntamos varias veces por Cu-Chi para que nos indicaran el número de autobús, por suerte al ser un centro muy visitado, en seguida saben lo que les estás preguntando y cuando más de 2 te dicen el mismo número de autobús sin ofrecerte su moto para llevarte, ya te puedes fiar.

Los billetes se compran en el mismo autobús. Cuando ya está de camino, el revisor pasa asiento por asiento para que compres tu billete, mientras que en cada parada van subiendo los transeúntes literalmente con el bus en marcha y se van apelotonando en los pasillos. Resulta curioso la manera en la que recogen a las personas para subir al autobús. El revisor, situado en la parte trasera, asoma una mano por una ventana derecha y cuando ve a la gente en las paradas, la agita para que el conductor pare. No siempre hay paradas, no siempre hay gente, pero él y sus años de experiencia, sabe quién está esperando y quién no. Inmediatamente y con una destreza asombrosa, con el autobús prácticamente en marcha el revisor ayuda a los transeúntes a subir y los va repartiendo por el interior. Supusimos que la comunicación entre conductor y revisor se hacía a través del espejo retrovisor ya que apenas intercambian palabras entre ellos.

Llegados al destino, aparentemente cerrado, compramos la entrada en taquilla (unos 3€) y siguiendo el mapa nos dirigimos hacia la ruta de los túneles. El recinto es bastante grande, con varias zonas de ocio donde a esas horas no había prácticamente nadie.

¿Cómo era posible que nadie visitara aquella parte de la historia tan reciente y turbulenta del país? Tal vez las visitas más numerosas o de grupo se hicieran por la mañana, o tal vez nosotros éramos los únicos frikis a los que nos picaba la curiosidad :-/ el caso es que tuvimos guía para los dos solos y fue de lo más productivo 🙂 Os dejo algunas imágenes que ilustran bastante bien lo que hace unos años ocurrió en aquel lugar, y cómo los vietnamitas construyeron una auténtica ciudad bajo la tierra donde no faltaba de nada. Colegios, comedores, enfermerías, cocinas… pasen y vean.

 

Sin duda los túneles fueron pieza clave en la victoria del comunismo contra los Estados Unidos y hogar secreto del ejército Vietcom durante meses. Con el detalle que les caracteriza desarrollaron incluso un sistema de fuga de humos para las cocinas, en el que de forma escalonada y a través de túneles en distintos niveles, el humo iba abriéndose paso hasta llegar a la superficie de modo ya casi inexistente para que los americanos no notaran su presencia en ningún momento. Pasaron meses hasta que descubrieron lo que allí abajo se encontraba su inmenso entramad0.cuchi_hochiminh_tuneles

Para los más atrevidos, existe la oportunidad de adentrarse en varios de los túneles, con diferentes anchuras y larguras para experimentar por unos instantes lo que miles de Vietnamitas vivieron ahí abajo. Un detalle… actualmente los túneles están ensanchados para que los turistas puedan entrar, de no ser así, con el tamaño original sería imposible. Así que si os parecen estrechos tal y como se encuentran en la actualidad, imaginad lo que fue aquello.

cuchi_hochiminh_tuneles

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Gracias al flash de la cámara, pude sacar esta imagen. No todos están iluminados, más bien lo contrario, hay que adentrarse totalmente a oscuras y gateando o de rodillas y quizá te salude algún murciélago por el camino.

Para finalizar, un pequeño almuerzo para reponer fuerzas, algo típico de la zona y que según nos dijo el guía era altamente protéico para recomponerse. Doy fe de que es muy necesario (y de que está riquísimo) ya que el calor que se pasa ahí dentro es aún mayor del que se pasa en la superficie.

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Y hasta aquí la gran aventura por el país renaciente. Un lugar en el mundo en el que sus habitantes han sabido salir a flote de la forma más ingeniosa, adaptándose al nuevo mundo a pesar de las restricciones y donde el trabajo y la ilusión diaria en la que ponen el corazón les convierte en seres entrañables y dignos de admiración. Hasta siempre Vietnam ❤

Si te perdiste la etapa anterior, date un paseo por la isla paradisíaca de Phu Quoc aquí. Y en el menú de la derecha del blog, podrás encontrar otros destinos y paradas del viaje.

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