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Oporto, dos noches y un día.

Desde el nacimiento del río Duero en los Picos de Urbión (Soria, mi tierra natal), hasta donde corre libre mezclándose en su desembocadura con el océano, en Oporto, escapamos sin saber muy bien lo que íbamos a encontrar. Y es que cuando la gente habla tan bonito de una ciudad, las expectativas tan altas dejan paso a la incertidumbre de saber si será verdad o por el contrario dará paso a la decepción. Oporto es una de esas ciudades que la mires por donde la mires, siempre te da más.

Una última parada en un pueblito de Zamora, antes de cruzar la frontera portuguesa y el paisaje ya se presumía sorprendente. Las nubes creaban una atmósfera inquietante que poco a poco dejaban paso a la puesta de sol. Atrasamos una hora el reloj y ganábamos una hora más de vida. ¡Bienvenidos a Portugal!

Eran unas vacaciones planificadas con muy poco tiempo y como tal, esta vez no buscamos alojamiento de aventura. Tampoco nos quedaban muchas opciones de encontrar algo asequible y bueno, por lo que optamos por algo tranquilo, cómodo y un poco alejado del bullicio. El Eurostars Oporto sería nuestra primera parada. Buena zona y sitio para aparcar, perfecto.

Vale, ya nos hemos instalado y ahora ¿por dónde empezamos? Bajamos al centro de la ciudad para buscar un sitio donde cenar y tener una primera toma de contacto. Después de casi 7 horas de trayecto, el hambre llamaba a la puerta. Y como buena viajera de manual no iba a marcharme de allí sin comerme una buena Francesinha (sí, para cenar 😛 ) La francesinha es una especie de sandwich hipercalórico apto solo para valientes, hecho a base de pan de molde, embutidos (jamón cocido, chiplata, mortadela) y carne de ternera o cerdo. Finalmente se cubre todo con queso gratinado y bañado en salsa picante hecha a partir de cerveza y tomate. En ocasiones se le añade un huevo frito y que generalmente se acompaña con patatas fritas y una buena cerveza fría. Que os voy a decir… ¡que está buenísimo! :-PFrancesinha

Breve paseo nocturno por el centro de la ciudad y vuelta al hotel. Después de casi 7 horas de viaje en coche, tocaba recargar pilas para la mañana siguiente.

Llegar hasta el centro por la noche no nos había resultado muy complicado (con una pequeña ayuda del GPS), así que nos animamos a coger de nuevo el coche para tener luego más libertad a la hora de movernos. Primero, deciros que si os alojáis en el Eurostars Oporto, que está en la zona universitaria, tenéis una cafetería muy cerca (que como buena bloguera en pruebas que soy, no recuerdo el nombre) en la que se desayuna fenomenal y que tienen una variedad de bollería y dulces que es pecado.

Preparado el Kit de turista, era hora de ponerse en marcha.

kit de viaje

¿Es posible ver Oporto en tan solo un día? Es difícil pero no imposible y como es lógico, se quedan muchas cosas en el tintero pero para hacerse a la idea de lo que es la ciudad y quedarse con las ganas de volver solo hay que madrugar un poco, ponerse ganas y unas buenas zapatillas 😀

fachada_oporto

rua

Si no encontráis sitio a la primera, no os preocupéis (ni os desesperéis) porque durante la búsqueda, las fachadas y el trasiego de los locales de la ciudad os darán los buenos días abriendo a su paso todo su encanto. Y si vais en transporte público mejor que mejor porque no perderéis ese maravilloso tiempo 😛

kiosco

calle_oporto

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Escenas tan típicas como los balcones plagados de ropa tendida visten las calles más típicas del centro de Oporto

Finalmente aparcamos en un parking. A la salida nos topamos casi de frente con la Iglesia do Carmo, revestida con un precioso mural de baldosín, elemento seña de identidad de la ciudad.

Iglesia do Carmo

Y los famosos tranvías portugueses hicieron su aparición 😀

tranvia_oporto

tranvia_oporto_2

Rua Dos Caldereirosruarua

pasteleria_oporto

El centro de la ciudad sin duda sorprende a cada paso, mostrando su cara más decadente y una nostalgia muy particular.

rua_oporto

Y callejeando llegamos a la famosa Rua das Flores, una de las calles más conocidas de la ciudad.

rua_das_flores

Que por algo la llaman así 🙂

rua_das_floresrua_das_flores

Rua Das Flores

Y es que sobretodo Oporto es color.

limones_oporto

rua_das_flores

Rua Das Floresrua_das_flores

Calle de Oporto

Las pequeñas tiendas de siempre se van intercalando cada vez más con los negocios más peculiares y modernos, donde se cuida hasta el más mínimo detalle.

Librería de Oporto

rua_das_flores

Algo muy típico sobretodo en las tiendas más modernas es el corcho, que da forma a piezas como mochilas, gorros, zapatos, llaveros, bolsos. ¿Quien dijo que en Portugal solo había toallas? :-/

Coche Portugal

En Oporto no hay que dejar de lado nunca el mar. La zona de Foz es ideal para comer en alguno de sus restaurantes a pie de playa o pasearla en bicicleta hasta donde el tiempo te lleve.

playa_foz_oporto

Foz Oporto

Parar a descansar o tomarse un café después de una mañana de turisteo y descubrir lugares con un encanto especial, como The Bird, al que nos llevó Iris con Hero & Creatives y que nos encantó ❤

The Bird Oporto Foz

The Bird Oporto Foz

Con ella descubrimos lugares como la Casa da Música en el barrio de Boavista, un edificio de construcción moderna que alberga sala de conciertos y diversas salas de exposición sensorial que despiertan principalmente el oído.

Casa da Música Oporto

Adentrarse en los Jardines del Palacio de Cristal donde la naturaleza a veces da sorpresas como esta (ya perdonaréis por la foto porque está hecha con el teléfono móvil a tope de zoom y se ve fatal 😦 )

pavo_real

para terminar la tarde en Casinha, una terraza preciosa con un encantador jardín privado, saboreando un buen te frío y un riquísimo trozo de tarta casera.

Y ya que estamos de terraceo os recomiendo visitar la zona de bares del centro de Oporto entre las calles Cândido dos Reis y Galeria de Paris, ya que de un tiempo para aquí la ciudad se ha plagado de locales modernos y con un gusto exquisito por el diseño y para todos los gustos. Desde bares de estilo vintage a tabernas más auténticas y locales de copas. ¡A elegir toca!

Hasta aquí la breve pero muy intensa visita a Oporto. Apuntado como “lugar para volver” y saborear, oler, ver y disfrutar con más calma. Nos quedan pendientes las playas de Matosinhos y sus surferos, El faro de Foz, disfrutar como se merece la fiesta de la noche portuguesa…

Siguiente parada Lisboa 🙂

 

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